sábado, 6 de diciembre de 2008

CON LA MIEL EN LOS LABIOS


Me dejaste con el sabor de tu miel en los labios.
Ese sabor tan lleno de frescura, tan vacío al mismo tiempo.
Ese beso que con el pasar del tiempo intenta perdurar su sabor, pero sin embargo solo mantiene el vacío de su continuidad.
Continuidad que se desvanece como el humo en el tiempo.
Continuidad que con tu persistente negación, siente cortadas sus alas, cayendo como ave herida por los disparos de un cazador, que ignorando que simplemente con el calor de tu presencia, el sentir de tu mirada, el ardor que desprende el roce de tus labios, curaría cualquier herida por profunda que esta fuera.
Y volaría... volaría con más fuerza e ilusión agudizando la mirada para así nunca perderte de vista.
Si alma mía, si miel que ahora me sabe a hiel.
Parte oscura de tu pensamiento que me hiciste sentir tan lleno y vacío al mismo tiempo.
Quizás…… como el ave, tendría que haber remontado el vuelo, muriendo al perderte de vista.
O quizás quedarme con el recuerdo del sabor de tus besos.


....Carlos Ortiz V....

miércoles, 3 de diciembre de 2008

HOY QUISIERA DEJAR DE VIVIR


Hoy, quisiera terminar con mi vida.
Hoy, no quiero vivir más.
Nubarrones negros acechando mí alrededor.
Nostalgia de un pasado tirado por la borda
Un barco a la deriva
Un rumbo incierto… sin destino ni final.
Capitán sin galones.
Vigilante ciego.
Grumete perdido
Tormentas acechando queriendo engullir todo a su encuentro.
Vientos fríos… de soledad acompañada.
Agua salada invadiendo… mi frente mis ojos y mi boca.
Manos atadas.
Mente en blanco.
Pirata de negro destino de mirada desafiante.
Soledad… tristeza… pena… derrota… mi única compañía
Cabo desafiante.
Horca en el palo mayor.
A mi lado… el amor
A mi espalda… la desesperación, la falta de ganas, espada de damocles sin compasión.
en frente... tiniebla, puertas cerradas, cadenas oxidadas por el pasar del tiempo.
Batalla encarnizada por hacerse con la posición.
Y yo hoy, queriendo terminar con mi vida por no querer vivir más.
Hoy solo a mi me falta.... tener un poco mas de valor.




....Carlos Ortiz V....


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LA LEJANIA



Sentado en el balcón de la intimidad, sin ruido ni luz, sin prisas ni calma, emborrachándome con su tranquilidad, rodeándome y atrapándome como la tela de araña a la mosca... miro con inquietud al horizonte sin punto fijo.
Veo entre neblinas como van apareciendo caras sin rostro, rostros sin caras.
De pronto…… se va disipando la neblina. Los rostros van tomando formas de caras, se van definiendo poco a poco lentamente y de entre formas y caras apareces tú.
Miro a la izquierda, veo tu sonrisa, miro a derecha me estremezco con tus ojos.
Cierro los míos y siento tu presencia, me fijo alrededor me llena tu ternura.
Estas en todas partes y no estas en ninguna.
Pareces de afuera y me apareces adentro.


....Carlos Ortiz V....

UN CAMISON CORTO Y BLANCO


Estaba preocupado, no encontraba mi cuerpo.
Me puse a buscar nerviosamente………..
Me encontraba en medio de un salón, en una casa que desconocía.
Tenía una chimenea encendida frente a mí. Muy cerca al fuego, una alfombra de pelo largo y color marfil, botella de champán, totalmente vacía, dos copas, una de pie la otra en el suelo rota.
Me asalta más preocupación.
No encuentro mi cuerpo.
Paredes altas y blancas, vestidas con cuadros de cazadores y animales cazados.
Dos escopetas y un rifle, presumían entre ellos en su vitrina.
Una gran lámpara negra y de hierro forjado, colgaba del techo con gran notoriedad.
Un sofá de tres cuerpos dejando reflejar en su piel canela, el color rojizo de las brasas de la chimenea.
Apartada y frente al sofá, una mesa baja, rectangular, de cristal y madera,
que servia de apoyo a un sin fin de velas encendidas, (algunas apagadas seguramente por el transcurrir del tiempo) que con su tenue luz iluminaban unos zapatos negros, que se asomaban como con temor, por debajo de un vestido rojo que yacía tirado en el suelo
y muy junto, casi encima, una camisa de hombre.
Camisa blanca y arrugada fiel testigo de lo que allí pasaba, (esa camisa yo la recordaba).
Mi preocupación sigue en aumento, aun no encuentro mi cuerpo.
Observe al fondo, un pasillo.
Antes de entrar en el, a su derecha y haciendo pasar las primeras luces del alba, un ventanal grande y empañado por el frío, que dejaba ver (no con poco esfuerzo) un tupido bosque de pinos y asomando entre claros y sombras, los picos y crestas de una majestuosa cordillera blanca, cubierta de nieve caída.
Seguía preocupado, el sitio lo desconocía y a mi pobre cuerpo no lo encontraba.
Decidí dirigirme al pasillo, estaba oscuro extremadamente frío, una puerta medio
cerrada, pase cerca y un escalofrío se apodero de mí.
Me acerque y sentí el sonido de un beso, el roce de unas sabanas en dos cuerpos desnudos.
Desesperado por no encontrar mi cuerpo, agudice el sentido.
Un olor dulzón salía de la habitación, mezcla de almizcle, madera, azahar, ámbar y jazmín, ese olor tan especial tan afrodisíaco, ese olor que se juntaba, con un perfume muy conocido por mí.
Hombre y una mujer, dos cuerpos muy juntos.
Me acerque un poquito mas, casi podía sentir sus labios muy juntos jugueteando entre si.
Sentía envidia y yo, sin encontrar mi cuerpo.
Noto.., sus manos entrelazadas como si estuviera presente, siento el calor de su presencia, el sabor el dulzor de sus besos.
Noto las manos deslizarse por su piel, su pecho firme y suave, el calor en su mirada, un beso en el cuello, la ternura que despide su cuerpo.
Noto el calor que desprenden. Muy juntos los dos, uno alado del otro.
Encima, debajo, adelante, detrás, locura de pasión, se arañan la espalda, se tiran del pelo, sudor por el esfuerzo, le muerde la oreja, se siente muy dentro de el, se siente muy dentro de ella, tiemblan sus cuerpos por el grato momento.
No aguanto mas, tengo que encontrar mi cuerpo.
De pronto paz y silencio, me invade la curiosidad, quiero ver sus cuerpos y paso adentro.
Veo la cama……… y encima, desnudo y tumbado, mi cuerpo.
Me quedo parado sin saber que hacer.
Junto a mi cuerpo, “un camisón corto y blanco”………y la falta de un cuerpo.

....Carlos Ortiz V....

UNA MIRADA PERDIDA


Esa mirada en soledad.
Esa mirada que viene, te mira y que va.
Esa mirada sin parada destino ni final.
Esa mirada perdida perdiéndose en el camino.
Esa mirada vacía de ilusión pero llena de emoción.
Esa mirada que se clava en la nada buscando el imposible.
Esa mirada que se enfría poco a poco como perdiendo vida.
Esa mirada compañera de esa lágrima que nace.
Lágrima difícil de contener.
Lágrima que cae arrastrando a las demás.
Lágrima que se convierte en ríos de tristeza melancolía o desamor.
Lágrima que se abrazan entre si para hacerse fuertes es su caída.
Ese abrazo deseoso de recibir.
Ese abrazo que yo quisieras dar.
Ese abrazo en soledad que ni recibes ni sientes ni das.
Ese abrazo de amor cariño o amistad.
Aquel amor deseoso de encontrar.
Aquel amor fuerte sincero y real.
Aquel Amor lleno de deseo cariño amistad y tan difícil de olvidar.
Aquel que aparece se esconde y se va.
Hoy miro y abrazo al amor con lágrimas de felicidad

....Carlos Ortiz V....

ESPEJO DE LA VIDA


Espejo de la vida. Grito a la esperanza
Ese espejo al que miras, preguntas, intentas engañar, pero al final solo refleja la verdad.
Esa verdad absoluta de la propia realidad.
Espejo de la vida…. ¿cuando te cansaras de reflejar, la propia verdad de la realidad?
Cicatrices de la vida que quisiera esconder, pero relucen sin poderlo remediar.
Cientos de cristales rotos, como trozos de vida.
Cristales rotos…..rotos y de mil colores.
Colores blancos, negros, verdes, aquellos de pureza, tristeza y esperanza.
Colores que te dan y te quitan...que se ponen y se van
Esos espejos y cristales rotos.
Rotos…. como esos deseos anhelados, que no llegan a su destino.
Esperanza que rompe a llorar….
Hoy quede contigo para mirarte…. pero solo vi. …cristales rotos y un grito a la esperanza

....Carlos Ortiz V....

LA LLAMADA DESDE LA LEJANIA


Teléfono que suena.
Llamada esperada.
Susurro al oído, susurro escondido, susurro perdido por la lejanía.
Palabra encontrada, palabra entrecortada solo por culpa de la lejanía.
No siento tu olor pero siento tu voz, siento tu risa, promesa cumplida y sonrisa perdida por tu lejanía.
Te siento tan cerca, te oigo tan lejos, esa culpa la tiene nuestra lejanía.
Me dices la una te callas, la otra lo quiero escuchar todo de tus labios y de tu boca.
Sobresalto de corazón que el momento lo provoca.
Te pregunto: ¿Será por tu culpa, será por la mía, o será por la culpa de tu lejanía?
Promesa cumplida, promesa de por vida y promesa debida por la lejanía.
Fin de la llamada, ¿será por tu parte o por la mía?
Ahora solo me queda tristeza y melancolía ... y yo te pregunto ¿será por tu culpa o será por la mía?
¿O será simplemente por culpa de esta maldita y cruel lejanía?

....Carlos Ortiz V....