
Voy caminando… sin rumbo, sin destino, sin prisa ni causa…
Me siento perdido por laberintos de pensamientos sin sentido.
Mi mente en blanco, sin ilusión ni emoción alguna.
Mirada perdida, corazón que late constantemente.
Ya cansado… me recuesto bajo la sombra del árbol de los recuerdos.
Árbol que acaricia mi mente, con manos de madre, hermana o amante.
Recuerdos que caen a mí alrededor como fruto maduro.
Pronto me empiezan a engullir raíces del pasado.
Cierro mis ojos….
Me asalta la sonrisa de un niño jugando entre cubos y palas, risas y llantos.
Inocencia que abre la puerta de sueños y deseos.
Un adolescente se cruza en mi mente, pelo largo, pantalón de campana.
Música lenta, cuerpos entrelazados, el primer beso, emoción recorriendo el cuerpo.
Tambores de guerra, armas, uniformes, saludos constantes y noches de insomnio.
Un beso a la bandera y gorras al viento... hambre, cansancio y alboroto por el ultimo día.
Campanas de boda, alegría, puros y trajes de etiqueta, viaje de ilusión, hogar nuevo.
Primer llanto de la nueva vida, felicitaciones, chupetes y desvelo.
Temores y fantasmas, amor y desamor, togas negras, tedioso juicio.
Soledad y pena por lo ya perdido.
Nubes claras en horizonte lejano.
Nuevas emociones saliendo al encuentro.
El amor es ahora mi compañía, una rosa en una mano y la pasión en la otra.
Arrugas que aparecen, pelo de dos colores, blanco y negro.
Luces naranjas, sirenas al viento, batas blancas, agujas y pastillas de colores.
Album de fotos del interior del cuerpo.
Desasosiego, dolor, tristeza, puerta a la esperanza o deseo a un final.
Abro mis ojos y a mí alrededor sigue todo igual….
Un cuerpo maltrecho y cansado, acurrucado junto al árbol de los recuerdos.
En la lejanía… vislumbro una luz blanca, me levanto… y raudo voy hacia ella.
Y allí… simplemente me pierdo.
...CARLOS ORTIZ.V...
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